MONOGRÁFICO

Los hábitos de uso en las redes sociales de los preadolescentes

The habits of use in social networks of preadolescents

Eneko Tejada Garitano 1
Universidad del País Vasco, UPV/EHU , España
Carlos Castaño Garrido 2
Universidad del País Vasco, UPV/EHU, España
Ainara Romero Andonegui 3
Universidad del País Vasco, UPV/EHU, España

Los hábitos de uso en las redes sociales de los preadolescentes

RIED. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, vol. 22, núm. 2, 2019

Asociación Iberoamericana de Educación Superior a Distancia

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Recepción: 22 Diciembre 2018

Aprobación: 20 Enero 2019

Cómo referenciar este artículo:: Tejada Garitan. E., Castaño Garrido, C., y Romero Andonegui, A. (2019). Los hábitos de uso en las redes sociales de los preadolescentes. RIED. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 22 (2), pp. 119-133. doi: https://doi.org/10.5944/ried.22.2.23245

Resumen: Las redes sociales son un entorno muy atractivo para los jóvenes de hoy en día. Desde edades muy tempranas acceden a esta realidad sin supervisión adulta. Aprenden por medio del ensayo y el error. El objetivo de este estudio es conocer los hábitos y uso que hace el alumnado más joven en las redes sociales. Con ese objeto se ha llevado a cabo una investigación de carácter cuantitativo y diseño cuasi-experimental en la que han participado alumnos y alumnas preadolescentes de varios centros de la Comunidad Autónoma Vasca. Los resultados indican que tanto las alumnas como los alumnos preadolescentes utilizan las redes sociales, si bien algunas redes tienen más éxito que otras entre los estudiantes de diferente género. También se ha observado que los participantes muestran contradicciones entre la autopercepción del uso seguro de las redes y las conductas de riesgo que realizan en las redes. Por último, se constata que el alumnado no recibe formación ni orientación sobre el uso adecuado y seguro en las redes. Se concluye la necesidad de crear prácticas pedagógicas dirigidas a guiar al alumnado en el uso seguro y sin riesgos de las redes sociales.

Palabras clave: hábitos, redes sociales, educación primaria, preadolescencia.

Abstract: Social networks are an attractive environment for young people nowadays. Preadolescent children access to this reality without adult supervision since early ages. They learn by trial and error. The objective of this study is to know the habits and use that younger students make on social networks. With this purpose, a quantitative research and quasi-experimental design has been carried out. A group of preadolescent students from several centers in the Basque Autonomous Community have participated. The results indicate that as much boys as girls use social networks, although some networks are more successful than others among students of different genders. It is also observed that the participants show contradictions between self-perception of the safe use in the networks and the risk behaviors that they carry out in the networks. Finally, it is noted that students do not receive training or guidance on the proper and safe use of networks. The need to create pedagogical practices aimed at guiding students in the safe and risk-free use of social networks is concluded.

Keywords: habits, social networks, primary education, preadolescence.

Las plataformas virtuales mediante las que se gestiona la información y la comunicación han transformado la realidad social, cultural y económica de la sociedad contemporánea. En la actualidad, obtener información o comunicarla, al menos de forma instrumental, se encuentra al alcance de cualquiera que disponga de un recurso electrónico y acceso a Internet (Hilbert, 2012). De hecho, “Internet es una red social por antonomasia” (Flores, 2009, p. 74). Las redes sociales se han convertido en todo un fenómeno de masas, fundamentalmente porque las personas a las que les ha tocado vivir en el siglo XXI, tienen a su disposición un conjunto de instrumentos y recursos mediante los que pueden comunicarse de forma rápida y directa, sin intermediarios.

Redes Sociales

Parece que, hoy más que nunca, las redes sociales de las personas se encuentran en contexto virtual, por lo que una buena parte de sus relaciones se producen de forma online. No en vano, según el estudio de Interactive Advertising Bureau Spain (2017), en los últimos diez años la curva de penetración del número de usuarios a las plataformas de redes sociales ha aumentado exponencialmente.

Estos contextos sociales virtuales, es decir las redes sociales, debido a su naturaleza intrínseca tienen mucho éxito, ya que están diseñados ad hoc para que las personas, por muy ocultas que se encuentren en el mundo offline, se conozcan, relacionen o intercambien información (Lozares, 1996; Matellanes, 2011), en función de sus intereses sociales, económicos, profesionales y hasta sexuales (Dans, 2014; ITE, 2015).

Los usuarios de las redes sociales, por orden de preferencia, acceden a esta realidad por medio de diferentes dispositivos como el teléfono móvil o smarthphone, los ordenadores personales y las tablets y el tiempo que pasan de media en ellas es de dos horas cuarenta minutos semanales (IAB Spain, 2017; Ditrendia, 2017). Entre las que más seguidores tienen a nivel mundial se encuentran Facebook, Whatsapp, Youtube, Twitter e Instagram respectivamente (Ministerio de Interior, 2014).

Estas redes sociales se pueden clasificar de diferente forma. Tradicionalmente se han agrupado en base a si eran generalistas, profesionales o especializadas (Celaya, 2008). En la actualidad se utilizan otro tipo de criterios para catalogarlas (tabla 1), pudiendo ser horizontales o sin temática definida, dirigidas a todo tipo de usuarios; verticales, en donde los usuarios se reúnen en torno a una temática, actividad o contenido; educativa vs. no educativa; de estados vitales; etc. (Martínez-Guerrero, 2018).

Tabla 1. Tipología de las redes sociales basada en revisiones documentales
Borrás (2015) Analógicas Digitales: – Horizontales – Verticales: por temática, por actividad, por contenido – Educativas – No educativas
Cabrera Méndez (2011) Generales Profesionales De contenidos Aficiones Estados vitales Localización geográfica
Ponce (2012) Horizontales Verticales: – De temática: identidad cultural, aficiones, movimientos sociales, viajes, otras – Temáticas. – De actividad: microblogging, juegos, geolocalización, marcadores sociales, – Compartir objetos. – De contenido compartido: fotos, música, videos, documentos, presentaciones, – Noticias, lectura
Burgueño (2009) citado por Flores, Morán y Rodríguez (2009) Por su público y objetivo: – Horizontales – Verticales: Profesionales, De ocio y Mixtas Por su localización geográfica: – Sedentarias – Nómadas Por el sujeto principal de la relación: – Humanas – De contenido – Sociales de inertes
Leiva Aguilera (2009) Horizontales Verticales Híbridas Ámbito vital: – Personales – Profesionales
Celaya (2008) citado por Hütt Herrera (2012) Generalistas Profesionales Especializadas
Fuente: Martínez-Guerrero (2018, p. 6).

El acceso de los jóvenes a los dispositivos móviles, así como a las redes sociales es cada vez más temprano. En España, por ejemplo, el 70% de los estudiantes de once años dispone de un smartphone para su uso personal (IAB Spain, 2017). Este hecho aún no se refleja en los estudios sobre el uso de internet y las redes sociales por los niños y niñas que cursan Educación Primaria, ya que la mayoría de investigaciones con menores se centra en la población entre 12 y 18 años.

De los estudios que se han llevado a cabo con preadolescentes españoles (Fernández-Montalvo, Peñalba e Irazabal, 2015; Ministerio de Interior, 2014; International Telecommunication Union, 2017; Lareki, de Morentin, Altuna y Amenabar, 2017), cabe destacar aquellas acciones que realizan en Internet sin la supervisión de ningún adulto. Así, el 38% de los estudiantes de 11 años sube contenidos audiovisuales y el 18% manda mensajes instantáneos, lo que conlleva que aproximadamente la mitad de los niños y niñas mayores de doce años mantiene contacto en la red con alguien que no conoce offline.

Además, en relación al contenido de Internet, dichos estudios subrayan que uno de cada cuatro jóvenes reconoce que ha visto algo que le ha molestado en Internet y el 30% de los que tienen diecisiete años, manifiestan que les ha ocurrido con una frecuencia de una o dos veces al mes. Además, un 13% de los menores indica que ha habido alguna actuación contra ellos que les ha molestado, y un 44% afirma haber recibido mensajes desagradables, 44%, fundamentalmente por medio de Messenger o WhatsApp. En este sentido, un 42% de los estudiantes reconoce haber visto imágenes groseras o desagradables. Aún con todas esas situaciones desagradables que reconocen haber vivido, la percepción del riesgo se reduce a medida que aumenta la edad de los encuestados (Lareki, de Morentin, Altuna y Amenabar, 2017).

Respecto a las redes sociales, dos de cada diez estudiantes de once años tiene un perfil social en internet y casi la mitad de los que tienen doce años posee una cuenta en una de ellas, llegando esta cifra al 90% en los mayores de quince años. Y es que según se desprende del estudio del Ministerio del Interior del Gobierno de España (2014), el 41,4% de los niños y niñas de once años accede a la red uno o dos días a la semana, el 60% de entre once y diecisiete años lo utiliza todos los días y el 42% entre una y dos horas. Por lo que en la medida que aumenta la edad, mayor es su uso. Entre las redes sociales que los más jóvenes identifican de forma espontánea se encuentra Instagram (75%), WhatsApp (22%) y Snapchat (22%).

Figura 1. Conocimiento espontáneo de Redes Sociales
Conocimiento espontáneo de Redes Sociales
Fuente: IAB Spain (2017).

Desde el punto de vista de las diferencias en función del sexo, las chicas tienden a utilizar más los recursos de comunicación de los que están provistas las redes sociales, y los chicos a jugar de forma online en las diferentes plataformas que hay para ello (Holtz y Appel, 2011; IAB Spain, 2017; Fernández-Montalvo, Peñalba e Irazabal, 2015).

Los riesgos de los jóvenes en las RRSS

Los jóvenes que se incorporan al mundo de las redes sociales aprenden por medio del ensayo error, sin que nadie les enseñe a identificar los innumerables riesgos que comportan. De entre los que sí reciben información al respecto y consideran útil recibir orientaciones sobre cómo navegar por internet, el 89% lo ha hecho de sus progenitores, el 69% de sus profesores y el 34,4% de la policía ( IAB Spain, 2017).

Los usuarios más jóvenes se valen de las redes sociales para definir sus características personales y determinar sus pensamientos, en la medida que son validados y aceptados por otras personas que sienten que las representan o que son su arquetipo de referencia (Jackson, von-Eye, Fitzgerald, Zhao y Witt, 2010; Pérez, Rumoroso y Brenes, 2009). A esta cuestión también ayuda el que reciban apoyo social de aquellos con los que interactúan y desarrollan vínculos emocionales (Frison y Eggermont, 2015; Tang, Chen, Yang, Chung, y Lee, 2016). Sin embargo, la propia interacción en sí misma, ya es un riesgo, ya que depende en buena medida de con quién lo haga y de qué forma.

Los adolescentes cuando se introducen en las plataformas virtuales de carácter social corren los mismos riesgos que en internet (Vanderhoven, Schellens y Valcke, 2014). Como aprenden practicando, por medio del ensayo error, terminan por introducirse en el mundo virtual con un esquema estereotipado en base al ideario social más cercano, es decir, teniendo en cuenta las orientaciones de los amigos y los familiares más próximos en edad.

Con el sustrato de conocimiento señalado, los adolescentes se enfrentan en la red a innumerables riesgos. Uno de los más importantes es el relacionado con la gestión del contenido y la huella digital (De Moor et al., 2008). Y es que el grado de inmadurez de los más jóvenes se encuentra agravado por algunas de las características propias de la edad que rigen su conducta, como es la autoafirmación y la excesiva confianza en sus ideas. De hecho, este rasgo les impide entender que algunas de las acciones que realizan virtualmente como subir fotos, vídeos, difundir información, valorar o etiquetar a otras personas, etc. deja un rastro que puede ocasionarles problemas en el futuro. Tampoco ayuda que carezcan de las habilidades que les permiten juzgar la veracidad de la información y las noticias que reciben (Vanderhoven, Schellens y Valcke, 2014).

Otro de los riesgos más acusados a los que se enfrentan los usuarios jóvenes en las redes sociales es el grado de privacidad de la información con la que configuran los perfiles, el peligro de contactar con personas desconocidas de manera directa y la gran cantidad de información personal que publican de forma accesible a todo el mundo sin reflexión alguna (Almansa, Fonseca y Castillo, 2013). Y es que en las redes sociales los adolescentes pueden expresar sus pensamientos, sentimientos, etc. en muchos formatos y a través de diferentes medios. Estas plataformas responden y dan cabida a un rasgo personal propio de la adolescencia como es la necesidad de explorar las múltiples posibilidades del lenguaje y la comunicación.

No tener en cuenta los peligros señalados les puede acarrear a los jóvenes usuarios virtuales el padecimiento de agresiones virtuales puntuales y en el peor de los casos, de violencia virtual continuada o ciberacoso. No en vano, en la actualidad este tipo de plataformas son uno de los medios más utilizados para realizar ciberbullying (Livingstone, Haddon, Gör zig y Olafsson, 2011) u otras acciones del mismo corte como groming, sexting, etc. (Garaigordobil y Martínez-Valderrey, 2018).

OBJETIVOS E HIPÓTESIS

La siguiente investigación persigue conocer cuáles son los hábitos y usos en internet de los estudiantes preadolescentes. En concreto, se pretende conocer la utilización de internet que realiza el alumnado, identificar las redes sociales más utilizadas en la actualidad e identificar las conductas de riesgo de los estudiantes en las redes sociales.

De esta forma, con objeto de dar respuesta a los objetivos señalados se plantean las siguientes hipótesis de investigación:

  1. 1. Los estudiantes utilizan internet para su ocio y tiempo libre.
  2. 2. Las alumnas y los alumnos utilizan por igual las redes sociales.
  3. 3. El alumnado configura de forma inadecuada su perfil en las redes sociales.

METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN

Muestra

En la selección de la muestra se ha utilizado un muestreo no probabilístico de tipo causal, y se apoya en criterios de accesibilidad y representatividad respecto a los estudiantes con los que se ha realizado la investigación.

La muestra de este estudio está compuesta por 242 estudiantes de sexto curso de Educación Primaria de distintos centros educativos de la red pública de la Comunidad Autónoma Vasca, más específicamente de Vizcaya En concreto, han participado un total de cinco centros educativos (tres públicos y dos concertados), escogidos al azar. En lo que se refiere a las características sociodemográficas de la muestra, la edad media de los participantes era de 11 años (rango = 10-12) Y el 41% de la muestra eran chicos (N=99) y el 59% chicas (N=158).

Instrumentos de investigación

El instrumento utilizado para desarrollar la investigación es la “Encuesta sobre hábitos de uso y seguridad de Internet de menores y jóvenes en España”, desarrollada por el Ministerio del Interior (2014). El instrumento consta de dos cuestionarios; uno dirigido a los padres/madres con 17 preguntas, y otro cuestionario dirigido a menores de 10 a 17 años con preguntas de múltiple elección sobre cuestiones relacionadas con la frecuencia de uso, lugar de utilización, medios de acceso a internet y redes sociales, etc. Para esta investigación se ha utilizado la encuesta dirigida a los menores.

Además de esa encuesta, con objeto de valorar la variable tipo de red social, también se puso al alcance del alumnado una pregunta abierta que permitió identificar las redes sociales que utilizaba el alumnado en el momento que se realizaba la investigación.

Procedimiento

La investigación realizada es de carácter cuantitativo y se sustenta sobre un planteamiento estadístico exploratorio-descriptivo. El diseño por su parte es cuasi- experimental, debido fundamentalmente a la elección de los participantes.

Para llevar a cabo la investigación, se contactó con la dirección educativa de cinco centros de la red pública y concertada a los que se les explicó el objeto del trabajo. Una vez que los centros accedieron a colaborar, se comunicó y pidió permiso por escrito a los padres de los estudiantes para que los chicos y chicas hiciesen el cuestionario. También se informó al alumnado sobre el objeto de la investigación y se pidió su participación voluntaria. De esta forma, se puso a disposición de los estudiantes la encuesta de hábitos y usos en internet que fue completada de forma anónima y confidencial.

Después de recoger todas las encuestas, se procedió al análisis estadístico de los datos obtenidos por medio del programa informático SPSS (Statistical Package for the Social Sciences).

RESULTADOS

Hábitos y uso de internet entre los estudiantes

El resultado obtenido en este estudio por medio del análisis realizado no permite afirmar que el alumnado utiliza internet fundamentalmente para su ocio y tiempo libre (primera hipótesis de investigación). A pesar de que el 87% utiliza la red para ver videos y más de la mitad de los alumnos y alumnas encuestados (61,1%) manda mensajes instantáneos y utiliza internet para jugar con otras personas en red (42%), el 80,9% realiza trabajos académicos y el 72,6% busca información.

El estudio también contribuye a conocer que estos alumnos y alumnas bajan películas de internet (36,9%), reciben y mandan e-mails (33,1%) y visitan de forma regular perfiles de usuario de cuentas de alguna red social (29,9%). En menor medida, también señalan que utilizan la red para leer (21,7%) y en general para pasar el tiempo (20,4%).

Desde el punto de vista de sexo, las chicas (85,7%) utilizan más internet para realizar trabajos de carácter académico que los chicos (76,25%), así como para buscar información (chicas 80,5%; chicos 65%). Del estudio se extrae que en general las alumnas (25,9%) utilizan más internet para leer que los alumnos (17,5%).

Respecto a los instrumentos o recursos que se vale el alumnado para navegar por internet, de los datos extraídos se constata que el dispositivo móvil personal (42,7%) prevalece sobre el ordenador (24,8%) y la tablet (23,6%). De esta forma, los niños prefieren utilizar su dispositivo móvil para entrar en internet (50%), mientras que las niñas optan tanto por el ordenador (36,6%) como por el dispositivo móvil (35,1%).

Respecto a la frecuencia con la que los niños y niñas entran a internet, el 40,1% de los encuestados ha manifestado que navega todos los días y el 31,8% casi todos los días. Sólo el 15,3% ha señalado que ingresa en la red menos de una vez a la semana y apenas el 10,8% que navega muy poco. De forma más concreta, el 35% del alumnado manifiesta que pasa menos de una hora a diario, el 18,5% entre una y/o dos horas y el 17,8% tres o más horas. Un 15,9%, en cambio, no sabe cuánto tiempo invierte en navegar por internet.

En relación a los recursos que utiliza el alumnado para comunicarse tanto con sus amigos como con sus compañeros y compañeras de clase, los resultados de la investigación muestran que la mensajería instantánea es la preferida (48,4%) por delante de las plataformas de comunicación social (13,4%), el chat (10,2%) y los correos electrónicos (9,6%). A este respecto destacan dos cuestiones. La primera es que sólo el 10,8% manifiesta que no se pone en contacto con nadie por medio de internet, y la segunda que los juegos online se utilizan además de para jugar, para comunicarse (5,2%).

Las redes sociales desde el punto de vista del sexo

Otro resultado de interés que se extrae del estudio es que las alumnas y los alumnos utilizan por igual las redes sociales (segunda hipótesis de investigación), si bien se observa que algunas redes sociales tienen más éxito entre las chicas que entre los chicos y viceversa. De esta forma, la red social más utilizada por el alumnado encuestado es Youtube (68,8%), en la que los usuarios son tanto niñas (71,4%) como niños (66,25%). Como segunda red social a la que recurren los chicos y chicas aparece la plataforma de mensajería instantánea Whatsapp (61,1%), que la utiliza la mitad de los niños (51,25%) y casi tres cuartas partes de las niñas (71,4%). Y como tercera gran red social, dedicada a fotos y videos, se encuentra Instagram (36,6%).

El alumnado también se decanta por utilizar, con menos frecuencia, otras redes sociales como Snapchap (17,2%), Clash Royale (15,3%), Twitter (8,3%) y Facebook (4,5%) que cae en uso muy por debajo de las señaladas. Sobre esta cuestión destaca que los chicos (27,5%) manifiestan que utilizan más Clash royale que las chicas (2,6%), y que las chicas (44,15%) participan más que los chicos (12,5%) en Musica.ly.

Tabla 2. Diferencias en las preferencias de red social en función del género
Red Social Sexo
Hombres % Mujeres % Total %
Youtube 33,8 35 68,8
WhatsApp 26,1 35 61,1
Snapchat 7 10,2 17,2
Instagram 17,8 18,5 36,3
Clash royale 14 1,3 15,3
Twitter 5,7 2,5 8,3
Facebook 3,2 1,3 4,5
Musica.ly 6,4 21,7 28,8
Fuente: Elaboración propia

Conductas inadecuadas en las redes sociales

En relación a la tercera hipótesis de investigación, el alumnado configura de forma adecuada su perfil en las redes sociales, los resultados ponen de manifiesto que un 63% del alumnado percibe que sabe utilizar las redes sociales de forma correcta y que el 19,7% afirma carecer esa competencia. El resto, un 17,2%, tiene dudas sobre el conocimiento que tiene del uso de las redes sociales.

De esta forma, menos de la mitad del alumnado encuestado (43,9%) afirma que tiene su cuenta configurada de forma privada, el 8,9% lo tiene establecido de manera semi-privada y apenas un 5,7% totalmente pública. El resto no sabe cómo.

Respecto a los perfiles que posee el alumnado en las diferentes redes sociales, si bien el 32,5% señala que no tiene configurada ninguna cuenta, el 33,1% afirma tener como imagen de perfil una foto personal y el 28%, además, una que proyecta esa identidad.

Sobre los datos personales que muestra el alumnado en el perfil de su red social, también se observa que uno de cada diez alumnos (11,15%) lo configura con información falsa. Otros en cambio, dejan a la vista sus apellidos (14,6%), el nombre del centro educativo donde estudian (5,1%), su edad real (4,5%) u otra edad que no se corresponde con la realidad (8,9%) y el teléfono (1,9%).

Del análisis realizado también destaca que sólo el 12,7% ha escuchado orientaciones sobre cómo navegar por internet de forma segura y que las recomendaciones vienen fundamentalmente de sus padres (58%), la policía (10,8%), los profesores (8,3%) y de sus hermanos y hermanas (7,6%). A pesar de ello, en los últimos años el 8,9% del alumnado ha agregado o incorporado a su red social personas que no conocía y ha buscado nuevos amigos y amigas en la red (5,1%). Los chicos (12,9%) más que las chicas (5,2%) han agregado a desconocidos a su cuenta de red social.

Algunos alumnos también manifiestan que alguien, en los últimos doce meses, les ha herido o molestado en internet a través de recursos como WhatsApp, Messenger, etc. (9,6%), redes sociales (3,8%) y email (5,2%) fundamentalmente. De esta forma, el 8,3% señala que recibió mensajes hirientes y el 6,4% que se envió información desagradable sobre su persona. Otro 6,4% también constata que fue expulsado de un grupo. Los resultados ponen de manifiesto que la mayoría de los estudiantes (78,3%) no ha recibido ningún tipo de amenaza.

Con todo ello, aunque la mayoría de los estudiantes (79,6%) ha declarado que nunca ha quedado físicamente con alguien después de conocerle a través de la red, destaca que un 10,8% ha señalado que sí lo ha hecho.

DISCUSIÓN

Este estudio nace de la necesidad de identificar cuál es el uso que el alumnado da a las redes sociales para detectar los riesgos a los que se exponen.

Entre los objetivos planteados, el primero pretende conocer la utilización de internet que realiza el alumnado. Los resultados indican que principalmente utilizan Internet para dos acciones; jugar y comunicarse. Sin embargo, al igual que se ha constatado en otros estudios (Holtz y Appel, 2011; IAB Spain, 2017; Fernández- Montalvo, Peñalba e Irazabal, 2015) hay una clara diferenciación en el uso que le dan a Internet en función del género. Mientras las chicas realizan un uso más formativo a través de la red, los chicos la utilizan más para el ocio (jugar, ver videos, etc.). Resulta importante estudiar las implicaciones de esta diferenciación, ya que, hay estudios que relacionan el uso diferencial con la calidad de las relaciones sociales y familiares (Punamäki et al., 2009), así como con los resultados académicos (Jackson et al., 2008).

Uno de los datos más significativos de este estudio es la frecuencia de uso a una edad tan temprana como los once años, en la preadolescencia. El 70% de los participantes, alumnado de Educación Primaria, accede a Internet todos los días y con una media diaria de conexión de más de una hora. Estos datos señalan un crecimiento en cuanto a la frecuencia y duración de la navegación por los menores de once años respecto a otros estudios realizados en España (Ministerio, 2014; IAB Spain, 2017) y son datos que se asemejan a los resultados obtenidos por jóvenes de más edad (Holtz y Appel, 2011; IAB Spain, 2017).

Un segundo objetivo del estudio era identificar las redes sociales más utilizadas en la actualidad. Los datos indican que las redes más utilizadas son Youtube, Whatsapp e Instagram, a pesar de no tener la edad suficiente para poder tener perfiles en ellas y hacerlo sin supervisión. Es un dato que se repite en todas las investigaciones consultadas sobre el uso de redes sociales por parte de menores. Por ello, cabría reformular la concepción de que el hecho de aumentar la edad de ingreso y creación de perfiles en las grandes redes sociales, no limita el que un menor pueda acceder y relacionarse en dichas redes, exponiéndose a los peligros sin la madurez y formación adecuada.

Por último, un tercer objetivo del estudio era identificar la configuración del perfil de las redes sociales de los estudiantes. Más de la mitad de los participantes percibe que sí realiza un uso seguro en las redes. Sin embargo, otros datos aportados en la encuesta, como que utilizan información privada (teléfono, datos de contacto, apellidos, centro de estudios) en sus redes sociales, suben fotos personales, etiquetan a las personas… indican que no reconocen los riesgos, ni se protegen de ellos, a pesar de que su percepción sea que sí. La gestión del contenido y la gran cantidad de información personal que publican de forma accesible a todo el mundo sin reflexión alguna son riesgos que se han puesto en evidencia en otros estudios (Almansa, Fonseca y Castillo, 2013; De Moor et al., 2008). Cabe señalar que la contradicción entre seguridad autopercibida y comportamientos seguros en la red se ha encontrado en jóvenes de más edad. De hecho, en un estudio realizado por Lareki, de Morentin, Altuna, y Amenabar (2017), donde analizan la percepción de 1486 jóvenes sobre las conductas de riesgo en relación con el uso de la tecnología, encuentran que la percepción del riesgo se reduce a medida que aumenta la edad de los encuestados. En este estudio, sin embargo, la percepción del riesgo ya a los 11 años es muy baja.

Hay dos comportamientos que merecen subrayarse; a) el 11% señala haber tenido contacto real con personas conocidas exclusivamente vía web, b) casi el 30% indica haber recibido respuestas desagradables o hirientes en la red. Estos datos cobran mayor importancia dada la edad temprana de la muestra y reflejan la necesidad no solo de formación formal en el uso adecuado de las redes sociales sino de acciones dirigidas a la prevención de riesgos. Tal y como afirman Castillejos, Torres y Lagunes (2016) es necesario promover el empleo adecuado de los datos personales, así como fomentar hábitos mediáticos saludables en el área de la identidad digital y la salud.

CONCLUSIONES

A través de este estudio se ha querido identificar y describir el uso que da el alumnado preadolescente a las redes sociales, ya que, consideramos que este entorno brinda la oportunidad de fomentar prácticas educativas que ayuden en el desarrollo de la competencia digital ciudadana desde los intereses del propio alumnado.

En el estudio se constata que la mayoría de los estudiantes aprende a utilizar las redes sociales mediante ensayo error, ya que solo el 12 por ciento de los encuestados señala haber recibido orientación sobre su uso. Además, las únicas orientaciones provienen de los padres/madres, a pesar de que la seguridad es una de las competencias digitales clave y forma parte del curriculum.

Por otra parte, este estudio también subraya que los riesgos han aumentado en esta edad y que, a pesar de la información disponible para un uso seguro y responsable, ésta no llega al alumnado o no lo hace de la forma adecuada.

Por lo tanto, aunque habría que ampliar la muestra para definir patrones de uso de los niños y niñas de esta edad, los datos encontrados son lo suficientemente determinantes para hacernos reflexionar a la comunidad educativa principalmente. Es necesario incorporar prácticas pedagógicas dirigidas a guiar al alumnado en el uso seguro y sin riesgos de las redes, para crear hábitos saludables que les conviertan en ciudadanos digitalmente competentes.

REFERENCIAS

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Notas de autor

1 Eneko Tejada Garitano: Profesor adjunto de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), Doctor en Pedagogía. Experto en Tecnología Educativa y profesor del Máster Oficial en Tecnología, Aprendizaje y Educación. Miembro del grupo de investigación consolidado del Sistema Vasco de Investigación “Weblearner”. Líneas de investigación: MOOC, web 2.0, redes sociales, cyberbullying y Formación del profesorado.
email: eneko.tejada@ehu.eus
2 Carlos Castaño Garrido: Profesor titular de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), Doctor en Pedagogía. Experto en Tecnología Educativa y director del Máster Oficial en Tecnología, Aprendizaje y Educación. Director del grupo de investigación consolidado del Sistema Vasco de Investigación “Weblearner”. Líneas de investigación: MOOC, Realidad Aumentada, Web 2.0, e-Learning y Formación de Profesores.
email: carlos.castano@ehu.eus
3 Ainara Romero Andonegui: Profesora adjunta de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), Doctora en Educación. Experta en Tecnología Educativa y profesora del Máster Oficial en Tecnología, Aprendizaje y Educación. Miembro del grupo de investigación consolidado del Sistema Vasco de Investigación “Weblearner”. Líneas de investigación: TIC-TAC-TEP, Dificultades de aprendizaje, web 2.0, y Formación del profesorado.
email: ainara.romero@ehu.eus

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