Estudios e Investigaciones

Estudiantes y tecnologías. Una visión desde la ‘lente’ de docentes universitarios

Students and technologies. A view from the ‘lens’ of university teachers

Analía Claudia Chiecher Costa 1
Universidad Nacional de Río Cuarto, UNRC, Argentina
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina
Katia Paola Lorenzati Blengino 2
Universidad Nacional de Río Cuarto, UNRC, Argentina

Estudiantes y tecnologías. Una visión desde la ‘lente’ de docentes universitarios

RIED. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, vol. 20, núm. 1, 2017

Asociación Iberoamericana de Educación Superior a Distancia

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Recepción: 08 Abril 2016

Aprobación: 07 Julio 2016

Cómo citar este artículo: Chiecher, A. C., y Lorenzati, K. P. (2017). Estudiantes y tecnologías. Una visión desde la ‘lente’ de docentes universitarios. RIED. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 20(1), pp. 261-282. doi: https://doi.org/10.5944/ried.20.1.16334

Resumen: Con frecuencia se escucha decir que los jóvenes de hoy no son como los de antes. Si hay un rasgo que caracteriza a los jóvenes en la actualidad es el hecho de que han nacido en un mundo tecnologizado. La cultura incide, de modo general, en los procesos de construcción de su identidad, y de modo más específico, en la manera en que aprenden. Tomando esta realidad como punto de partida, este artículo presenta resultados de un estudio en el que se entrevistó a un grupo de docentes de una universidad pública argentina con el objetivo de conocer sus visiones acerca del alumno actual, las demandas que perciben que estos estudiantes formulan hacia la enseñanza y las maneras de responder a ellas. Se realizaron 27 entrevistas semi-estructuradas con profesores universitarios. El análisis de los datos siguió un procedimiento cualitativo de construcción de categorías a partir del discurso de los entrevistados. Los hallazgos de la investigación ponen en evidencia que los profesores universitarios entrevistados coinciden, en general, en caracterizar al estudiante universitario de hoy como altamente tecnologizado, con amplias posibilidades de acceder a la información, con capacidad para atender simultáneamente varias tareas pero, sin embargo, con dificultades para las actividades de lectura, escritura y reflexión crítica. Las características mencionadas inducen a los docentes a constantes intentos de renovar sus prácticas en pos de ajustarse al estudiante universitario de hoy.

Palabras clave: estudiantes universitarios, tecnologías de la información, profesorado universitario, enseñanza universitaria.

Abstract: It is often heard that young people today are not as they used to. If there is one trait that characterizes the youth today is the fact that they were born in a technological world. This culture generally has an influence on the process of identity building, and more specifically on the way they learn. Taking this reality as a starting point, this article presents results of a study in which we interviewed a group of teachers from a public university in Argentina in order to know their views about the current student. 27 semi-structured interviews with university teachers were performed. The data analysis followed a qualitative method of constructing categories from the discourse of the interviewees. The research findings highlight that faculty respondents generally agree and describe the college student today as highly technological, with ample opportunities to access to information, with a capacity to handle several tasks simultaneously but with some difficulties in reading and writing activities and critical reflection. The above features induce teachers to constantly attempt to renew their practices to adjust to the college student today.

Keywords: college students, information technology, college faculty, college instruction.

Nativos digitales, generación NET, generación multimedia, generación digital -entre otras- son expresiones empleadas habitualmente para referirse a los adolescentes actuales, los del siglo XXI, cuyas características, perfiles y rasgos resultan un tanto particulares si son contrastadas con las de adolescentes de otras épocas1.

Con frecuencia se escucha decir que los jóvenes de hoy no son como los de antes; y la afirmación parece tener valor de verdad, pues los jóvenes del siglo XXI son la primera generación que ha conocido desde su infancia un universo mediático muy diversificado: diarios, revistas, radios, canales de TV abiertos y por cable, videojuegos, DVD, IPOD, MP3, MP4, celulares, Internet, tablets… (Morduchowicz, 2009). Las pantallas -de televisión, de cine, de celular y de computadora- son parte esencial de su cotidianeidad. Se han naturalizado en sus vidas y forman parte importante de su identidad.

Si hay un rasgo que caracteriza a los adolescentes y jóvenes de la actualidad es el hecho de que han nacido en un mundo tecnologizado, que se mueve a través de las tecnologías. Aunque la tecnología ha estado presente desde los albores de la humanidad, parece incuestionable que las actuales están dotadas de ciertas características (inmaterialidad, ubicuidad, interactividad, instantaneidad, digitalización, entre otras) que contribuyen a transformar y potenciar las formas de comunicación, recreación y también los procesos de construcción del conocimiento. En efecto, las tecnologías actuales permiten transformar los escenarios educativos tradicionales al tiempo que están contribuyendo a la generación de nuevos escenarios.

En el contexto descrito, parece ineludible el reconocimiento de que la cultura en la que el joven de la actualidad está inmerso incide, de modo general, en los procesos de construcción de su identidad, y de modo más específico, en la manera en que aprende, adquiere saberes y construye conocimientos. Es decir, el adolescente de hoy difiere en muchos aspectos del adolescente de generaciones anteriores. Del mismo modo, el estudiante de hoy es distinto también del estudiante de ayer.

Los estudiantes que hoy transitan por las universidades constituyen la primera generación formada en los nuevos avances tecnológicos, pues han estado desde siempre rodeados de computadoras, videojuegos, música digital, telefonía móvil y otros entretenimientos y herramientas afines. En detrimento de la lectura en soporte impreso, han dedicado, en cambio, muchas horas a los videojuegos y a la televisión, por lo que no es exagerado considerar que la mensajería inmediata, el teléfono móvil, Internet, el correo electrónico, los juegos de ordenador... son inseparables de sus vidas (Córica y Dinerstein, 2009; Prensky, 2010).

Nuestros estudiantes piensan y procesan la información de modo significativamente distinto a como lo hacían jóvenes de generaciones anteriores. Ahora bien, en este contexto cultural y tecnológico particular, que marca su impronta en los jóvenes, en su manera de vivir, de relacionarse, de construir identidad y también de aprender… ¿cómo se ajusta la educación? ¿Perciben los docentes que los estudiantes actuales demandan una nueva alfabetización? ¿Notan cambios entre los estudiantes de generaciones anteriores y los actuales? ¿Intentan innovar en sus propuestas de enseñanza de cara a los retos y desafíos que les plantean los ‘nuevos’ alumnos? ¿Se involucran en procesos de formación orientados a la inclusión de TIC en contextos educativos? ¿Son conscientes de que la inclusión de TIC en sus prácticas debería estar fundada en sustentos pedagógicos? Estas son algunas de las preguntas que orientaron el estudio cuyos resultados presentaremos en este artículo.

El escrito se organiza en cuatro secciones. En el primer apartado, procuraremos sintetizar algunas de las características sobresalientes del adolescente de hoy y de su repercusión en su rol de estudiante. Situados en el contexto teórico que enmarca el trabajo, se presentarán a continuación los aspectos metodológicos del estudio. En un tercer apartado se muestran los resultados de la investigación cuyo objetivo fue el de recuperar, desde la perspectiva de un grupo de docentes universitarios, el/los modo/s en que perciben a los alumnos con quienes se encuentran en sus aulas y las estrategias de enseñanza que usan para dar respuesta a sus demandas. Para finalizar, se esbozan algunas conclusiones elaboradas sobre la base de los resultados hallados.

EL ADOLESCENTE DE HOY… INMERSO EN UN MUNDO DE PANTALLAS

“Belén, de 9 años, tiene su propia cuenta de Facebook, Skype y un celular desde los 8”. Así inicia una nota recientemente aparecida en un diario reconocido de Argentina2… y sin lugar a dudas, la niña no es la única (ni conforma un grupo de selectos elegidos) que disponen de acceso a las tecnologías mencionadas. Se multiplican por miles y millones los niños y, sobre todo, adolescentes y jóvenes cuyas vidas transcurren paralela y simultáneamente en dos esferas, en dos espacios; de hecho, tienen una vida de relación en contextos presenciales y otra en ambientes virtuales, una identidad física y una identidad digital, experiencias y vivencias off line . on line. En la cotidianeidad de sus rutinas diarias, más de una vez llegan a casa tras haber compartido una jornada escolar con sus amigos, e inmediatamente se conectan para seguir en contacto con ellos. Otra prueba irrefutable del protagonismo de las tecnologías en las vidas de nuestros niños y adolescentes es el hecho de que actualmente es cada vez más frecuente que los castigos domésticos se midan en ‘días sin Internet’ . ‘días sin celular’ (Córica, 2013). Por fin, volvamos la mirada hacia cada uno de nosotros y pensemos qué sentimos cuando nos olvidamos el celular o cuando se interrumpe la conexión a Internet mientras estamos frente a la computadora. Algo nos falta y sin eso que nos falta todo parece complicarse hasta el límite de lo imposible. Miremos también a nuestro alrededor… nos sentamos en la sala de espera de un médico, viajamos en un colectivo, caminamos por la vereda con rumbo hacia algún lugar y en cada una de esas situaciones nos rodea gente que va con su celular en mano, haciendo ‘algo’ (mirar las notificaciones de Facebook, leer mensajes de Whatsapp, responder una llamada entrante, revisar los e-mails, etc).

En el sentido expuesto, una investigadora argentina -Roxana Morduchowicz- realizó en el año 2006 un estudio acerca de los consumos y prácticas culturales de 3.300 jóvenes entre 11 y 17 años. Cinco años después, en 2011, replicó el estudio mostrando con claridad los importantes cambios acontecidos en tan corto periodo de tiempo. Entre los cambios más notorios pudo apreciarse la presencia de más pantallas y menos medios gráficos en los hogares. Algunos datos concretos avalan esta afirmación. En el año 2006 el 55% de los jóvenes encuestados tenía un teléfono celular, en el 2011 la cifra asciende al 100%. En 2006 un 30% de los jóvenes tenía ordenador en su casa, en 2011 el porcentaje asciende a un 70%. En 2006 solo un 15% de los jóvenes accedían a Internet desde sus domicilios, elevándose esa cifra a un 50% en el año 2011. Aunque parezca increíble, en 2006, ningún adolescente hablaba de las redes sociales o de tener un perfil en Facebook; en cambio, en 2011 esta situación cambia radicalmente, con muchos usuarios adolescentes en las redes sociales, incluso menores de la edad permitida (Morduchowicz, 2009 y 2013). Y estamos en 2016… podemos sospechar que las cifras han cambiado más todavía.

Asimismo, es posible afirmar también que esta relación cada vez más fluida de los jóvenes y adolescentes con la tecnología, y especialmente con las pantallas, ocurre no solamente en el contexto de Argentina, sino de manera más globalizada. En este sentido, un estudio con jóvenes americanos entre 13 y 17 años da cuenta de que el 92% está en línea diariamente -y muchos de ellos permanentemente- gracias a los teléfonos móviles y smartphones disponibles hoy en día (Lenhart, 2015). En otro contexto -España- Bringué y Sádaba (2009) informan resultados de un estudio realizado con niños y adolescentes, caracterizándolos como una generación precoz y móvil. Precoz, porque muy tempranamente (antes de los 10 años) integran las pantallas en sus vidas. Móvil, precisamente por el protagonismo de los dispositivos móviles en esta generación, que les permiten comunicarse, acceder a contenidos, entretenerse, etc. Y para introducir solo un ejemplo más, de muchos otros que podríamos presentar, el estudio de Franco Crespo (2013), realizado en Ecuador, muestra que los jóvenes de entre 12 y 18 años dedican por día, en promedio, siete horas cincuenta minutos a ver televisión e interactuar con la computadora, las consolas de videojuegos, los reproductores de música y el teléfono celular.

Lo cierto es entonces que el televisor, el ordenador y el celular son las tres pantallas más presentes en la vida diaria de los jóvenes, en distintas latitudes del mundo (Morduchowicz, 2009). Pasan muchas horas diarias frente a las pantallas (casi más tiempo con las pantallas que en la escuela). Además, utilizan los medios simultáneamente: ven televisión, escuchan música, navegan por Internet, usan el celular y hacen la tarea escolar. Todo al mismo tiempo. Por este motivo se hace referencia a ellos como la ‘generación multimedia’ (Morduchowicz, 2008).

Si nos remitimos a estudios realizados en nuestro contexto local -una universidad pública de la ciudad de Río Cuarto, Argentina- las cifras están en un sentido similar a las expuestas precedentemente. En un estudio previo se trabajó con estudiantes universitarios, recogiendo específicamente información acerca de los usos que hacían habitualmente de Facebook (Chiecher y Donolo, 2013). La totalidad de los estudiantes encuestados respondieron afirmativamente a la pregunta acerca de si tenían cuenta en Facebook. En cuanto a la frecuencia de acceso, la gran mayoría (79% del grupo) accedía al menos una vez por día, aunque muchos de ellos lo hacían varias veces. Si atendemos a los principales usos que este grupo de estudiantes universitarios manifestó hacer de la red social, vemos que el uso más frecuente es el de mantener el contacto con familiares, amigos y compañeros (73%); en tanto que también una cantidad importante de sujetos, reconocen usar la red social para estar al tanto de noticias y eventos de sus contactos y amigos (60%) así como de lo que sucede en los grupos cerrados a los que pertenecen (55%). Con menor frecuencia, la red social es usada para publicar activamente fotos, información, imágenes, música, poesía, etc. (27%), o bien para jugar, entretenerse y pasar el tiempo (21%). Solamente un 15% del grupo refirió a algún uso académico de la red social.

Recientemente se realizó una nueva recolección de datos con el objetivo de conocer las redes sociales más frecuentadas por los jóvenes así como los usos que hacen de ellas. Los resultados obtenidos muestran que, entre un grupo de jóvenes argentinos, la red social más popular es Whatsapp, seguida por Instagram, YouTube y Facebook en cuarto lugar (Vicario et al., 2015). Como decíamos más arriba, las relaciones entre los jóvenes y las tecnologías cambian, se renuevan y se actualizan de manera muy dinámica año tras año con la aparición de nuevas aplicaciones.

En síntesis, el dinamismo del universo tecnológico y los cambios mediáticos producidos en las últimas décadas han suscitado fuertes transformaciones en la manera en que los adolescentes forman su identidad, se relacionan con el otro, adquieren saberes y construyen conocimientos (Noguera, 2015; Morduchowicz, 2008). Siendo así, la educación debería acompañar el cambio, adaptándose a estas nuevas generaciones y proponiendo respuestas y alternativas a los nuevos modos de aprender y de conocer. Veremos en el próximo apartado que, en realidad, existe más un desfase de la educación con respecto a los rápidos cambios del mundo en lugar de un intento por acompañar esas transformaciones.

EL ALUMNO DE HOY… ¿PANTALLAS EN LA EDUCACIÓN?

En el marco contextual descripto, signado por una fuerte y temprana presencia de las tecnologías y de las comunicaciones virtuales en las vidas de niños y jóvenes, se plantea que el sistema educativo parece resistirse al cambio, o al menos, lo procesa muy lentamente (Córica y Dinerstein, 2009; Córica, 2013).

Tenemos ‘nuevos’ estudiantes poblando las aulas. Son precisamente estos jóvenes que viven bajo el estímulo constante de pantallas y más pantallas. Quieren recibir la información de forma ágil e inmediata. Se sienten atraídos por multitareas y procesos paralelos. Prefieren los gráficos a los textos. Se inclinan por los accesos al azar (desde hipertextos). Funcionan mejor y rinden más cuando trabajan en red. Tienen la conciencia de que van progresando, lo cual les reporta satisfacción y recompensa inmediatas. Prefieren instruirse de forma lúdica a embarcarse en el rigor del trabajo tradicional. Más aún, especialistas han afirmado que diversas clases de experiencias conducen a diversas estructuras cerebrales. Por lo tanto, frente a la irrupción de tanta tecnología, puede que los cerebros de nuestros jóvenes hayan experimentado cambios que los convierten en diferentes a los nuestros (Prensky, 2010).

Parece oportuno mencionar en este punto una matización que ha cobrado fuerza en los últimos años. Existe una concepción enraizada, tanto en la comunidad científica como en el ámbito educativo, que considera que los estudiantes de hoy en día no necesitan ningún tipo de instrucción para interactuar con los medios electrónicos. El argumento esgrimido es que estos jóvenes pertenecen a la generación de nativos digitales y que, por tanto, dominan ampliamente esta serie de habilidades digitales básicas. Sin embargo, esta visión de los nativos digitales está siendo actualmente puesta en tela de juicio por sobrevalorar las habilidades digitales de los estudiantes (Bennett et al., 2008; Bennett y Maton, 2010; Gisbert y Esteve, 2011). Estudios recientes han mostrado que la mayoría de los jóvenes solo realizan con frecuencia unas pocas actividades digitales, como son el acceso a información y la comunicación vía internet o dispositivos móviles. En cambio, la realización de otras actividades propias de la Web 2.0, como la creación de contenidos o la publicación de información, varía enormemente dentro de esta población. Por lo tanto, no convendría hablar de una generación uniforme de estudiantes expertos en el manejo de los entornos digitales.

Más allá de la matización anterior, que advertiría sobre habilidades digitales dispares y no uniformes entre los estudiantes, resulta incuestionable que en los últimos tiempos la universidad ha sido atravesada por profundos cambios. Precisamente, el gran desarrollo tecnológico es uno de los factores que impulsan una nueva cultura educativa, pues las tecnologías han modificado profundamente nuestras formas de acceder, distribuir y usar la información, pero paradójicamente han alterado escasamente las formas de enseñar y aprender. Así, su no inclusión en las aulas supone probablemente dejar fuera ciertas formas de pensar y de relacionarse con el conocimiento que los alumnos van a necesitar al salir de ellas (Pozo y Monereo, 2008).

Si algo resulta claro, es que en la medida que las tecnologías son parte de la cotidianeidad, entender la educación sin ellas es una forma de entender la educación lejos de la realidad. No cabe entonces prescindir de las tecnologías o excluirlas de los ámbitos educativos. La cuestión es dejar entrar el mundo en la escuela, en la educación, lograr incluirlas, sacar provecho de sus potencialidades para motivar a los alumnos, para llegar a ellos, para entrar en sus ámbitos de interés y diversificar sus oportunidades ¿Por qué no usar aulas virtuales y viabilizar en ellas propuestas que complementen las clases presenciales? ¿Por qué no usar redes sociales con alguna finalidad académica? ¿Por qué no usar Whatsapp?

Por supuesto, la inclusión de las tecnologías debería estar sustentada en sólidos fundamentos pedagógicos que posibiliten sacar partido de sus potencialidades. Para que ello resulte posible, la formación de los docentes parece un punto central a atender. No basta con disponer de acceso a tecnologías y ser capaz de operarlas desde una perspectiva tecnológica; también es necesario disponer de conocimientos pedagógicos y didácticos que avalen y den sustento a las propuestas de enseñanza mediadas por TIC. En tal sentido, la Psicología de la Educación Virtual y la Didáctica en Entornos Virtuales de Enseñanza-Aprendizaje constituyen campos fértiles de los cuales nutrirse de aportaciones. De hecho, paulatinamente, todas las carreras habilitantes para la docencia deberían incluir contenidos de estos campos.

Otro punto clave es la alfabetización digital de los estudiantes, pues como hemos dicho, si bien son usuarios asiduos de las tecnologías en contextos de ocio, de recreación y de comunicación, no estarían tan habituados a emplearlas en contextos y con finalidades académicas.

Para no ser demasiado pesimistas en el panorama presentado, también es justo decir que en los últimos años han proliferado numerosas experiencias educativas -sobre todo llevadas a cabo en el nivel universitario- en las que se usan las TIC con diversas finalidades y de distinto modo. En nuestro equipo, por ejemplo, hemos diseñado e implementado propuestas diversas durante los últimos 10 años (ver Chiecher, 2014; Chiecher et al., 2016; Moreno et al., 2015; Vicario et al., 2015). Asimismo, sabemos que el uso de TIC en educación es un tema convocante, vigente en la actualidad y que aglutina a un buen número de docentes motivados por mejorar y actualizar la enseñanza que ofrecen.

En el marco de la situación planteada, nos interesó analizar el modo en que un grupo de docentes universitarios percibe a los estudiantes que encuentran en sus aulas ¿Los ven diferentes de los de generaciones anteriores? ¿En qué aspectos? ¿Qué acciones emprenden o qué medidas toman para atender a esas diferencias?

METODOLOGÍA

Diseño de investigación y contexto de trabajo

Con la finalidad de conocer las percepciones que un grupo de docentes mantiene acerca del alumno de hoy así como para indagar acerca de acciones o innovaciones que introducen en sus prácticas en pos de atender a las características del alumno del siglo XXI, se llevó adelante un estudio de tipo exploratorio.

El contexto de trabajo fue una universidad pública Argentina. Más precisamente, se trabajó con un grupo de docentes universitarios a cargo del dictado de las asignaturas que conforman el plan de estudios de la carrera Licenciatura en Psicopedagogía. Dicho plan de estudios está conformado por 45 materias, teniendo en cuenta las asignaturas de sus dos orientaciones (Orientación en Salud y Educación) y los idiomas optativos.

Teniendo conocimiento del plan de estudios se procedió a contactar vía e-mail a los responsables de cada asignatura (o bien, a quien pudiera operar como informante de los datos necesarios de recoger en el marco del estudio) para pactar un encuentro personal en el que se realizaría una entrevista semi-estructurada acerca de las cuestiones que interesan a la presente investigación. En total, los docentes que dieron respuesta a la solicitud de contacto fueron 27, quienes están a cargo de las 44 materias que conforman el plan de estudio de la Licenciatura en Psicopedagogía.

Características del grupo de docentes

El grupo entrevistado se compuso por 25 docentes de sexo femenino y 2 de sexo masculino, cuyas edades están comprendidas entre 34 y 68 años, con una media de 54 años.

Del total, 24 docentes son responsables de distintas asignaturas de la Licenciatura en Psicopedagogía y 3 son jefes de trabajos prácticos. Es preciso remarcar que en ocasiones un mismo docente estaba a cargo de más de una materia, ya sea como responsable o como integrante del equipo, por lo cual las 27 entrevistas realizadas cubren la totalidad de las asignaturas de la Licenciatura en Psicopedagogía.

La antigüedad docente varía entre 5 y 44 años, con una media de 27 años. Del total de docentes, 11 tenían maestrías finalizadas, 7 completaron estudios de Doctorado, 6 completaron especializaciones y 3 se encontraban cursando alguna carrera de posgrado. No obstante, la mitad del grupo entrevistado (14 docentes) no había participado de instancias de capacitación específicamente vinculadas con el uso de TIC en la enseñanza.

Instrumento de recogida de datos

Los datos fueron recogidos mediante entrevistas semi-estructuradas mantenidas personalmente con los docentes, grabadas en audio y luego transcritas para su análisis.

Si bien la entrevista incluía varios ejes temáticos, se presentan en este trabajo resultados relativos a tres aspectos: 1) percepciones de los docentes acerca del alumno universitario actual; 2) percepciones acerca de las demandas de los alumnos hacia la enseñanza; 3) innovaciones / cambios que el docente reconoce haber incorporado en la enseñanza en pos de ajustarse a las características y demandas del estudiante actual.

Procedimientos de análisis

Se realizó un análisis básicamente cualitativo, en un proceso que involucró la codificación de los datos y la posterior construcción de categorías a partir de los aspectos más importantes identificados en el discurso de los docentes en el marco de las entrevistas realizadas.

El procedimiento para la construcción de categorías fue inductivo, tomándose como base las respuestas ofrecidas por los docentes frente a las preguntas presentadas como estímulo y siguiendo un proceso de ajuste, definición y redefinición.

Las categorías de análisis, emergentes del discurso de los entrevistados, representan en todos los casos las distintas perspectivas desde las cuales los entrevistados consideraron los temas tratados. Así, en relación con cada uno de los ejes de análisis se presentan todas las posiciones de los entrevistados atendiendo a su frecuencia o recurrencia. Cada posición o perspectiva respecto de la pregunta realizada es ejemplificada o ilustrada además con uno o más extractos del discurso de los docentes.

RESULTADOS

En esta sección se presentan tres apartados. En primer término se alude a la visión del grupo de docentes entrevistados respecto del alumnado actual y sus características. En segundo término, se hace referencia a las demandas que los profesores universitarios perciben hacia su rol de parte de este estudiantado. Por fin, en tercer lugar, se presentan resultados referidos a los cambios o innovaciones que los docentes han realizado en pos de ajustarse y de dar respuesta a las características de los alumnos universitarios de hoy.

Los mencionados precedentemente fueron los ejes temáticos considerados para el análisis que se presenta en este artículo. Como decíamos más arriba, para cada uno de ellos se presentan todas las posiciones de los entrevistados, clasificadas o agrupadas en categorías y en orden de frecuencia decreciente. Esto es, en todos los casos se describen primero las categorías que aglutinaron mayor frecuencia para seguir con las menos recurrentes.

Alumnos de antes y de ahora en la perspectiva de un grupo de docentes universitarios

Una de las preguntas que incluía el guión de la entrevista solicitaba a los docentes explayarse acerca de sus percepciones sobre el alumno actual así como señalar si entendían que los estudiantes de hoy difieren de los de generaciones anteriores. Frente a la pregunta, prácticamente la totalidad del grupo (excepto 1 caso del cual no se obtuvo respuesta) reconoció cambios, aunque en distintas graduaciones y dimensiones, en el actual estudiante universitario. Así, 21 docentes afirmaron con contundencia que los alumnos de hoy difieren sustancialmente de los de generaciones anteriores, mientras que otros 5 casos señalaron apreciar diferencias, aunque menos radicales, acotadas solo a algunos aspectos y dimensiones. Presentamos a continuación el análisis al interior de cada una de estas categorías.

Posiciones que señalan diferencias contundentes entre alumnos de esta generación y las anteriores (21 docentes). Respecto de las características particulares que los docentes perciben en los actuales estudiantes, la más frecuentemente mencionada en sus discursos fue la exposición a las tecnologías y como consecuencia su mayor manejo y las posibilidades que ello brinda de ampliar el acceso a la información. 14 docentes hicieron referencia en sus discursos a esta característica del estudiante actual. Los siguientes fragmentos ilustran lo referido.

“Indudablemente tienen más información, tienen muchísima información porque tienen al alcance de sus manos una computadora, un celular, la información del mundo… cuando yo era estudiante y un docente se paraba en frente nuestro, saber que sabía tanto y que tenía toda esa información, a nosotros nos dejaba con la boca abierta; hoy a los alumnos la información que podemos tener los docentes no le sorprende porque ellos aprietan una tecla y me parece que la tienen.” Docente 8.

“Hay un grupo de adolescentes que manejan muy bien los medios tecnológicos, las redes sociales y demás… y bueno obviamente eso los posiciona frente a la alfabetización de un modo distinto, muy distinto.” Docente 21.

Otra de las características de los estudiantes señalada recurrentemente por el grupo de docentes entrevistados es aquella que hace referencia a su capacidad de atender a varias tareas al mismo tiempo (multitarea), focalizar la atención en distintas cuestiones en paralelo y atender a ellas con simultaneidad. De hecho, 10 docentes refirieron en su discurso a esta característica. Se muestran a continuación algunos ejemplos ilustrativos.

“Me sorprende que están manejando varias pestañas al mismo tiempo… sin que eso implique que se quieran ir de un lugar o que renuncien a prestarme atención a mí o a la materia que estamos trabajando”. Docente 16.

“Hoy los chicos pueden estar con el celular recibiendo un mensaje o contestando el mensaje y están prestando atención, creo que nosotros nos focalizábamos más en una cosa o en la otra…”. Docente 2.

Cabe señalar que en algunos discursos (no en todos) se da un tinte algo negativo a esta característica de los adolescentes de poder atender simultáneamente varias tareas, argumentando que no les permite profundizar o reflexionar críticamente sobre algún tema o concepto. En el siguiente fragmento se ilustra esta posición.

“Pueden atender simultáneamente a mayor cantidad de cosas, pero así como pueden atender simultáneamente, creo que la atención que van teniendo sobre esas múltiples cosas es más superficial y no tan profunda”. Docente 4.

Varios docentes (7 de los entrevistados) refirieron a un cambio negativo que aprecian en los estudiantes de la actualidad y que se vincula con las dificultades que presentan para la expresión oral y escrita.

“Veo cambios, por ejemplo, en relación a la escritura, la lectura y comprensión de textos; ahora por ahí tienen más manejo de algunas herramientas tecnológicas, pero a lo mejor no de comprensión, lectura. Aparece todo como que tiene que ser muy cortito. También hay dificultad para armar algo largo, que sea propio, está mucho eso de corte y pegue, y uno se da cuenta… y nos damos cuenta que se ponen como autores, pero en realidad los autores son otros, eso tiene que ver con un uso negativo de las tecnologías”. Docente 1.

Otra característica mencionada por 6 docentes en relación con los estudiantes actuales tiene que ver con sus demandas de inmediatez . rapidez.

“Esto de la inmediatez, de encontrar la respuesta rápida, que todo esté al alcance, esas son demandas del estudiante actual, el estudiante está con una actitud más pasiva, esperando que le llegue todo”. Docente 25.

También algunos testimonios (4) hicieron alusión a un perfil de estudiante diferente del de décadas anteriores, en el sentido de un ingreso a la institución universitaria de nuevos sectores sociales.

“En algún momento la universidad estaba reservada para un determinado sector social y ahora creo que, por suerte, hay otros sectores de la población que están ingresando”. Docente 4.

Posiciones que señalan diferencias menos radicales en los estudiantes actuales (5 docentes). Como decíamos más arriba, algunos docentes expresaron respuestas menos determinantes en cuanto a los cambios apreciados en los estudiantes, reconociendo transformaciones en el contexto que han repercutido en las formas de aprender de los alumnos pero refiriendo también a aspectos sustanciales que como personas mantienen.

“No sabría qué decirte (respecto de si los alumnos de hoy son distintos a los de otras generaciones), yo creo que tienen a disposición otros medios que nuestra generación no tuvo, que los primeros estudiantes que yo tuve no los tuvieron... pero qué se yo, hay ciertos valores como la amistad, es un valor que yo veo mucho en los estudiantes de antes y también de ahora. La familia, por ejemplo yo hice una tarea sobre escribir un día hermoso y mucha de la gente habló de su familia, creo que es un valor que está presente. Otra cosa que se ve muy presente en los alumnos universitarios es que sigue habiendo un interés social, hay una mayor predisposición a percibir los problemas sociales y a trabajar por ellos, y yo veo que eso permanece, no veo que se haya perdido…”. Docente 15.

“Ahora llegan los estudiantes altamente tecnologizados en relación a chicos de hace 20 años atrás, o en relación a mí misma. Pero eso los hace diferentes en algunas cosas que tienen que ver con el manejo de la cultura, pero iguales en otra. Yo creo que las pasiones humanas han sido las mismas a lo largo de todos los siglos; el amor es amor, la pasión es pasión, el deseo es deseo, se configura de distintas maneras por la cultura en la que a uno justo le tocó llegar en este mundo, pero algunas son iguales…”. Docente 24.

En síntesis, los docentes entrevistados -quienes están diariamente en contacto con estudiantes universitarios- nos hablan en general de un alumno altamente expuesto a las tecnologías, con gran dominio de ellas, con amplias posibilidades de acceder a información diversa, con capacidad de atender en simultáneo a varias tareas, pero con algunas dificultades para la lectura en profundidad, la expresión escrita y la reflexión crítica.

En general, los discursos de los entrevistados destacaron las competencias tecnológicas de los estudiantes como rasgo distintivo de la generación. Dejaron traslucir una visión de los jóvenes como usuarios activos y hábiles con las tecnologías en cualquier ámbito y contexto. Los estudiantes actuales son vistos así como diferentes de los de generaciones anteriores en tanto y en cuanto están atravesados por la dimensión tecnológica. Parece prevalecer el supuesto de que el hecho de haber nacido en un mundo digitalizado los dota naturalmente de habilidades para operar con las tecnologías, en cualquier contexto y situación.

Como veíamos, esta visión de los nativos digitales ha sido matizada, o puesta en cuestión, por estudios realizados en los últimos años, en los que se ha mostrado que la mayoría de jóvenes solo realizan con frecuencia ciertas actividades digitales, como comunicarse vía internet o dispositivos móviles, estar al tanto de lo que hacen sus amigos y contactos o jugar videojuegos. La realización de otras actividades, que involucran la puesta en juego de habilidades diferentes -tales como comunicarse y debatir asincrónicamente sobre un tema académico o crear un texto colaborativamente- no es quizás tan habitual dentro de esta población. No podríamos hablar, por tanto, de una generación uniforme de estudiantes expertos en el manejo de los entornos digitales. Sin embargo, esta parece ser la concepción prevaleciente en el grupo de docentes entrevistados.

¿La enseñanza en jaque? Demandas del alumno de hoy hacia la docencia universitaria

Otra de las preguntas realizadas en el marco de la entrevista versaba acerca de las exigencias o demandas que los docentes universitarios perciben de parte de los estudiantes hacia su rol o, en otros términos, cómo ellos consideran que deberían ajustar la enseñanza de acuerdo a las características de este joven de la actualidad.

En relación con la pregunta, se identificaron dos posiciones generales por parte de los docentes. Así, la mayoría sostuvo que estudiantes distintos demandan una enseñanza distinta (22 docentes). Pero hubo también un grupo minoritario de 5 docentes que afirmaron apreciar estabilidad en las demandas de los estudiantes hacia sus prácticas de enseñanza.

Estudiantes distintos demandan una enseñanza distinta (22 docentes). La mayor parte del grupo afirmó que, efectivamente, alumnos distintos plantean nuevas exigencias a la docencia o, al menos, renovadas y diferentes. En los discursos se pusieron en evidencia, además, algunas estrategias para dar respuesta a esas demandas.

“Sí, muchísimas (nuevas exigencias)… además del power incorporo música, cuentos, videos, o sea… permanentemente estamos recuperando documentación, películas, fragmentos, textos escritos, todo lo que se vincule directamente con lo que ellos habitualmente están manejando y que también abren la cabeza, con un sentido -yo confieso- no pasatista; para mí acá se viene a aprender, a enseñar, a formarse… si eso se hace con placer, mucho mejor. El sentido de la formación no tiene que perderse nunca, si se puede generar un clima de gusto, de placer, recreativo, mejor, pero el sentido del aprendizaje y de la enseñanza no tiene que perderse porque esto no es un club… pero si se hace con placer mucho mejor, es la fiesta del conocimiento.” Docente 20.

Si bien casi todos los docentes ligaron las nuevas demandas de los alumnos con sus características distintivas -básicamente relacionadas con el permanente contacto que tienen con la tecnología- otros fueron más allá de ello y hablaron de los desafíos que la docencia debe enfrentar permanentemente en un nivel más general. El siguiente fragmento ilustra este aspecto.

“La docencia implica desafíos permanentes, por decirte, este año ingresó un no vidente a Educación Especial… bueno, situaciones de este tipo también implican la apertura de la universidad a estudiantes con capacidades especiales, la inclusión implica también nuevos desafíos para los mismos docentes.” Docente 17.

Demandas estables de los estudiantes hacia la enseñanza. Por su parte, un grupo reducido conformado por 5 docentes se inclinó por sostener que, en realidad, las demandas de los estudiantes hacia los profesores se mantienen estables a lo largo del tiempo. Un testimonio interesante en este sentido es el que sigue.

“Yo creo que la cultura demanda que el docente sea distinto, que no es una demanda puntual de los estudiantes, los estudiantes siempre en eso son iguales. Siempre demandan que los profesores seamos buenos profesores, que los formemos lo mejor que podamos, que los preparemos lo mejor que podamos para el ejercicio profesional, que estemos lo más actualizados posibles, que seamos profesores que estudiemos… los estudiantes de primer año, de tercero ¿Qué piden? Y… lo mínimo que piden es que quien me esté enseñando quiera aquello que me enseña, que le guste, porque si no le gusta, a mí tampoco me va a gustar; porque nadie puede dar lo que no tiene, y eso te lo pide un estudiante de hace 50 años y te lo piden hoy. Lo que sí, la cultura, con estudiantes incluidos, te está pidiendo hoy es: actualización, formación en herramientas tecnológicas para que vos los puedas andamiar, conocimiento de los campos profesionales posibles, para formarlos lo mejor posible. Y eso siempre es así.” Docente 22.

En síntesis, ante la consulta, la mayor parte de los entrevistados no dudaron en enfatizar la necesidad de innovar en la enseñanza frente a un alumnado renovado y atravesado por la dimensión tecnológica. Sin embargo, no hubo referencias en este punto a la necesidad de formación propia para poder incluir las TIC en educación en el marco de propuestas diseñadas y fundadas en sólidos argumentos pedagógicos y didácticos. Incluso pudo advertirse que aun cuando todos los entrevistados aseguraron emplear las TIC en la enseñanza, los usos reales que de ellas hacían eran muy variables. Por ejemplo, unos cuantos aseguraron usar en el marco de sus asignaturas el aula virtual disponible en la universidad. Sin embargo, mientras que algunos gestionaban el uso de recursos variados como el calendario, los foros, las noticias, el repositorio de materiales, la posibilidad de que los estudiantes suban actividades ofreciendo por el mismo medio la devolución y las calificaciones, etc., otros declaraban un uso menos sistemático y más esporádico, limitándose tan solo a comunicar alguna noticia o subir un material (Chiecher y Marín, 2016).

A la luz de los tiempos que corren… algunos cambios en la enseñanza

Como se ha mostrado anteriormente, hay consenso entre los docentes con respecto a un alumno universitario actual que tiene un perfil característico -distinto del de generaciones anteriores- y que, en consecuencia, plantea o demanda una enseñanza ajustada a los tiempos que corren. En respuesta a ello, los docentes universitarios -al menos el grupo de entrevistados en este estudio- reconoce el intento diario y sostenido de renovar sus prácticas de enseñanza en pos de ajustarse a un contexto y a unos estudiantes atravesados por la dimensión tecnológica. Así, frente a la pregunta acerca de si han renovado sus prácticas docentes durante los últimos tiempos, la totalidad del grupo (27) respondió afirmativamente, haciendo referencia además a aquellos aspectos o cambios que han sido introducidos. A continuación se transcriben fragmentos del discurso de los profesores que ilustran algunos de los cambios referidos.

“Sí, totalmente (en referencia a si han intentado cambiar la forma de enseñanza). El año pasado hicimos algunas clases que eran directamente en el Facebook, los alumnos iban preguntando ahí mismo, son cosas que por ahí parecen una pavada, pero implican un gran cambio, es pensar una clase que podemos hacerla a través de Facebook, que estamos escribiéndonos y contestándonos constantemente, que yo puedo estar en mi casa y ustedes en las de ustedes, pero sin embargo participan mucho más de lo que participan en la clase presencial, esa clase fue muy buena, ahora estamos tratando de analizarla porque había un montón de alumnos en la clase, participaban casi todos, porque todos iban mandando me gusta, esto, el otro, e iban haciendo las actividades; entonces era como mucho más lo que se había producido en esas dos horas que por ahí en dos horas que están acá y nosotros estamos tratando de que participen, que escriban en una hoja”. Docente 1.

“Sí, nosotros las hemos ido cambiando (en referencia a las clases), yo no doy clases ahora igual que hace 20 años. Nosotros hemos ido tratando de incorporar lo que tiene que ver con el manejo habitual de los estudiantes por fuera de la universidad a la universidad, y eso está altamente atravesado por las tecnologías.” Docente 24.

En síntesis, todos los docentes acordaron en la necesidad de innovar en sus prácticas y de enseñar de una manera renovada, acorde con los intereses y motivaciones de los jóvenes actuales. Más allá de la heterogeneidad del grupo conforme a variables tales como la edad, antigüedad docente y formación en el uso de TIC, los análisis efectuados no han mostrado diferencias en cuanto a la iniciativa del profesorado de renovar la enseñanza ajustándola a las características de los estudiantes de hoy. Más aún, los docentes de más edad -esto es, aquellos que vieron llegar las TIC tras muchos años de ejercicio de la docencia- aseveraron que aunque a veces no eran ellos quienes gestionaban el uso de las tecnologías en la enseñanza, se aseguraban de que algún miembro más joven de la cátedra lo hiciera ( Chiecher y Marin, 2016). No obstante, insistimos una vez más, no emergió en sus discursos la necesidad de formarse para ser capaces de diseñar propuestas que, con la mediación y participación de las TIC, potencien le enseñanza que ofrecen y el aprendizaje que sus estudiantes han de construir.

El resultado referido no deja de ser llamativo en el contexto del grupo estudiado, compuesto precisamente por docentes de una carrera vinculada estrechamente con la educación. Sospechamos que docentes de otras disciplinas, alejadas de la educación -como es el caso de las ingenierías, ciencias exactas y naturales o ciencias económicas-, ponderarán menos aún la necesidad de formarse en la inclusión pedagógica de TIC en sus propuestas de enseñanza. Entendemos que los resultados y hallazgos informados pueden estar relacionados con la escasez de políticas institucionales orientadas a promover la formación docente en el uso de TIC. En tal sentido, al menos en lo que respecta al grupo estudiado, la formación de cada profesor parece estar librada a su voluntad y deseo de superación.

CONCLUSIONES

Resulta claro, a partir de los resultados de este estudio, que los profesores universitarios observan rasgos típicos en los estudiantes que transitan sus aulas, son conscientes de que en su vida cotidiana están rodeados de pantallas, que la tecnología es de uso habitual para estos jóvenes y perciben también la necesidad de enseñar de maneras alternativas a un estudiante que aprende de manera diferente. En términos similares plantea Noguera (2015) esta cuestión, indicando que la generación de jóvenes actuales -los millennials- está cambiando la forma de aprender y promoviendo, en consecuencia, que las instituciones educativas se adapten a sus necesidades incorporando tecnologías en la educación.

Si bien la recogida de datos en el marco del estudio fue acotada al contexto de una carrera, en una universidad, entendemos de interés los resultados obtenidos en tanto y en cuanto aportan datos que habilitan una visión del alumnado desde la ‘lente’ de quienes son sus docentes. Mucho se dice sobre los adolescentes y jóvenes de hoy, pero ¿cómo los ven quienes están frente a ellos día tras día con el objetivo de enseñarles una determinada disciplina? ¿Coinciden sus percepciones con aquellas descripciones del adolescente actual que circulan en la bibliografía?

Como muestran los hallazgos de esta investigación, en general, los docentes perciben al estudiante como un sujeto altamente expuesto a las tecnologías, con gran manejo de ellas, amplias posibilidades de acceso a la información, capaces de atender a más de una tarea al mismo tiempo, con preferencia por la imagen antes que la palabra y con inclinación por lo inmediato y rápido. En contrapartida, los docentes manifestaron que los estudiantes de hoy presentan algunas dificultades para reflexionar en profundidad sobre un tema, para producir un escrito o bien para concentrase en la lectura de un texto.

Perciben que tienen en sus aulas sujetos atravesados por la cultura digital, jóvenes de la ‘generación multimedia’ -según Morduchowizc (2008 y 2013)-, ‘nativos digitales’ -en términos de Prensky (2010)-, adolescentes del siglo XXI. Saben que la imagen de un profesor transmisor de la información, protagonista central de los intercambios entre sus alumnos y guardián del curriculum ha entrado en crisis en un mundo conectado por pantallas (Coll y Monereo, 2008). Son conscientes de que se les demanda una enseñanza renovada, ajustada a las características de estos nuevos alumnos. En efecto, todos los docentes entrevistados procuran de alguna manera incluir TIC en sus propuestas de enseñanza: aula virtual, correo electrónico, Facebook, material bibliográfico en formato digital son algunos de los cambios introducidos.

Sin embargo, dos cuestiones de importancia parecen estar ausentes en el discurso y en el imaginario de los profesores. Por un lado, la relativización de las competencias y habilidades tecnológicas de los estudiantes que los estudios más recientes están señalando. Por otro lado, la necesidad de formarse y de recibir capacitación para el uso pedagógico de las TIC en contextos educativos. A estas dos cuestiones atendemos a continuación.

Los discursos de los entrevistados destacan las relaciones fluidas de los jóvenes con las tecnologías así como sus habilidades para operarlas, sin distinguir situaciones o contextos específicos. En otros términos, no aparece claramente una cierta relativización de las competencias digitales de los jóvenes conforme a las actividades a las que se ven afectados. En consecuencia, no emerge tampoco en el discurso la necesidad de alfabetizar digitalmente a los estudiantes para su participación en determinadas actividades en contextos académicos.

Como decíamos, aunque existen sin duda ciertas habilidades digitales bastante desarrolladas en la generación de jóvenes actuales, se trata más bien de competencias tecnológicas asociadas con actividades sociales y lúdicas, que no se transfieren directamente al proceso de aprendizaje (Gisbert y Esteve, 2011). En definitiva, los estudiantes llegan a la universidad con una cierta alfabetización digital, ya que conocen algunas herramientas TIC y las saben utilizar, pero siguen sin tener adquiridas las competencias necesarias que les permitan, además, aplicar esta alfabetización y el dominio de estas herramientas en un contexto educativo y, en concreto, en su proceso de formación para el aprendizaje (Gisbert y Esteve, 2011). Experiencias e intervenciones educativas realizadas por nuestro equipo confirman tal afirmación. En efecto, al proponer a estudiantes universitarios la resolución grupal de una tarea académica en el entorno de una red social, fueron abundantes las dificultades que aparecieron, sobre todo para construir colaborativamente una respuesta y para intercambiar y debatir sin la presencia física del compañero y de manera asincrónica (Chiecher et al., 2016).

Otro punto ausente en el discurso de los docentes entrevistados fue la necesidad de formación propia para la inclusión pedagógica de las TIC en la enseñanza.

La educación juega un papel clave en el desarrollo de toda sociedad. Por ello, parece importante que las propuestas docentes se adapten permanentemente a las características de los individuos que la componen. En este sentido, coincidimos con García Aretio (2007) cuando sostiene que ‘educar’ es un verbo que debe conjugarse en futuro; futuro que ha de localizarse en el entorno en el que se desarrolla la persona. De ahí que resulte necesario atender a las características de la sociedad en que vivimos a la hora de pensar en cualquier propuesta educativa; pues es para ese entorno concreto para el que se está preparando a cada individuo. Y pensar en la sociedad en que vivimos nos traslada al concepto de sociedad de la información, identificada por el uso de las tecnologías, los recursos técnicos e Internet (García Aretio, 2007).

En un mundo donde la tecnología está omnipresente, parece necesario repensar las propuestas de enseñanza destinadas a los alumnos; alumnos del siglo XXI, nativos digitales, que necesitarán dominar como competencias y habilidades necesarias para la vida y el trabajo, las tecnologías de la información y la comunicación (Chiecher, 2011).

Paradójicamente, aún cuando los docentes tienen conciencia de la necesidad de renovar sus prácticas -e intentan hacerlo permanentemente-, no siempre cuentan con la formación o capacitación necesaria para implementar cambios fundados, que atiendan a la inclusión de TIC en la enseñanza tanto desde la dimensión tecnológica como pedagógico-didáctica. En el grupo de entrevistados, la mitad no había participado nunca en instancias de capacitación formales en relación con el uso de TIC y, dentro de la otra mitad, probablemente nos encontremos con docentes que han realizado algún curso puntual, acotado, mientras que tan solo unos pocos pueden haber participado en procesos de formación más sistemáticos, como pueden ser una maestría o especialización en el tema.

La situación descrita deja a los docentes al menos en un aparente rezago o brecha importante de cara a su quehacer en la sociedad actual. En efecto, solo a partir de una adecuada combinación de conocimiento tecnológico, disciplinar y didáctico- pedagógico resulta posible sacar el máximo provecho de las potencialidades de las TIC para facilitar procesos de aprendizaje activos, participativos y centrados en el alumno (Esteve y Gisbert, 2011).

Entendemos que una idea clave está en afirmar que la formación de docentes en una sociedad de la información y el conocimiento, es una piedra angular para tener mayores probabilidades de éxito en la transformación del sistema educativo ( Tobón et al., 2010). Una propuesta de formación docente debería tomar como punto de partida el reconocimiento de las actitudes de los profesores hacia las TIC, sus usos y sus intereses de formación, así como los obstáculos que dicen tener para incorporar las TIC a sus prácticas educativas. En este sentido entendemos haber avanzado con el estudio realizado.

El estudio realizado, de carácter exploratorio y descriptivo, permitió un acercamiento a la perspectiva desde la cual un grupo de docentes universitarios ve a sus alumnos. En tal sentido, los resultados hallados reflejaron una percepción del estudiante como un sujeto altamente expuesto a las tecnologías y dotado de habilidades para operarlas. Así, aunque estudios actuales relativizan las habilidades tecnológicas de los jóvenes, limitándolas a ciertas actividades y contextos, los docentes en cuestión no hicieron referencia alguna a esta limitación. Entendemos que esta cuestión es un nuevo aspecto del estudio que ilumina nuevos rumbos en la investigación sobre el tema ¿Consideran los docentes que los estudiantes son expertos en el manejo de tecnologías y que entonces no es necesario enseñar habilidades para usarlas con fines y en contextos académicos? ¿Es necesario promover una visión más ajustada y acotada de las habilidades tecnológicas de los jóvenes? ¿De qué modo habría que trabajar con los docentes para relativizar esta visión que tienen acerca de los jóvenes?

Asimismo, el estudio realizado mostró con claridad que aun cuando los docentes entrevistados consideran importante renovar la enseñanza de acuerdo a las características de los jóvenes actuales, ninguno hace mención de la necesidad de formación propia para una inclusión exitosa de las TIC en sus prácticas ¿Es que no la consideran necesaria? ¿Piensan que con solo proyectar una presentación en Power Point o Prezzi están renovando su enseñanza? ¿O tienen conciencia de la importancia de la formación aún sin haberla mencionado?

Las respuestas a los interrogantes planteados, y a tantos otros, podrán construirse en tanto y en cuanto se avance, en el marco de futuras investigaciones, en el conocimiento de la comunidad educativa más amplia a la que pertenecen los docentes entrevistados. En efecto, dado que en el marco del presente estudio se ha focalizado en un grupo limitado de docentes de una carrera del área de las humanidades, de cara a futuras investigaciones sería importante avanzar en un conocimiento más completo de la comunidad educativa de referencia, relevando datos de otros grupos de docentes, pertenecientes a otras carreras y facultades. Parece importante mencionar que este análisis ampliado de la comunidad educativa de referencia permitiría plantear una estrategia apropiada, participativa, situada y sistémica, donde los docentes no sean solo receptores de cursos de habilitación tecnológica, sino una comunidad que aprende a innovar en el marco de sus prácticas y entre otros aspectos, considera, en su pertinencia, a las TIC.

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Notas

1 Sobre el tema, un artículo reciente de Esteve, Duch y Gisbert (2014) presenta un análisis de la evolución de estas distintas denominaciones, entre 2001 y 2010, que intentan definir a una nueva generación de estudiantes.
2 “Mis amigos están en Facebook”. Diario La Nación on line. Agosto de 2013. Recuperado de http://especiales.lanacion.com.ar/destacados/13/diadelnino/nota1.asp

Notas de autor

1 Analía Claudia Chiecher Costa. Doctora en Psicología, Magíster en Educación y Universidad y Licenciada en Psicopedagogía. Investigadora Adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y docente en la Universidad Nacional de Río Cuarto (Argentina). Docente en cursos de posgrado en modalidad a distancia. Directora de proyectos y de becarios de investigación. Autora de libros, capítulos y artículos relacionados con educación a distancia, aprendizaje en entonos virtuales, virtualización de la enseñanza universitaria, entre otros.
E-mail: achiecher@hotmail.com
2 Katia Paola Lorenzati Blengino. Licenciada en Psicopedagogía. Becaria de Investigación de la Secretaría de Ciencia y Técnica, Universidad Nacional de Río Cuarto (Argentina).
E-mail: katia_lorenzati@hotmail.com