La garantía de los estándares de derechos humanos y fundamentales ante las nuevas amenazas que generan los particulares y los actores extranjeros

Magdalena Pöschl

Resumen


La concepción clásica de los derechos fundamentales responde a tres premisas: la relación de los derechos fundamentales es bipolar, entre Estado y ciudadano; el Estado monopoliza la fuerza frente a la que nos protegen los derechos fundamentales; el Estado la ejerce en su propio territorio. Hoy, las tres premisas están puestas en cuestión. Junto al Estado aparecen, como sujetos de una posible injerencia sobre los derechos fundamentales, híbridos privado-estatales, poderosos actores privados y figuras difusas como las comunidades de internet. Los instrumentos de poder también se extienden y descentralizan, y junto a la coacción hay que tener en cuenta el dinero y el poder de la información. En tercer lugar, el escenario de los derechos fundamentales es el mundo entero. Todo ello dificulta la vigencia de los derechos fundamentales, pero tres reglas siguen siendo válidas. El enemigo del ciudadano puede no ser el Estado, pero debe tener rostro y resultar accesible, pues en otro caso no será posible dirigirse contra él. El poder no se ejerce solo mediante la coacción, pero el ciudadano ha de saber si está sujeto a dominio y con qué medios se ejerce el mismo, por lo que debe reducirse el ámbito de lo secreto. Finalmente, las actuaciones transfronterizas sólo pueden enfrentarse con ingenio y capacidad de experimentación, no solo mediante el derecho, sino también mediante la implicación de la sociedad civil.

The classical conception of fundamental rights responds to three premises: the relationship of fundamental rights is bipolar, between state and citizen; the state monopolizes the force and against this force citizens are protected by the fundamental rights; the state holds the force in his own territory. Today, the three premises are being questioned. The state is not the only one who can interfere on fundamental rights, but also hybrid private-state subjects, private actors and diffuse powerful figures such as Internet communities. The power instruments also extend and decentralized themselves, and include not only coercion, but also money and power of information. Third, the scene of fundamental rights is the whole world. All of this hinder the effectiveness of fundamental rights, but three rules are still valid. Although the enemy of citizens would not be the state, he must have a face and be accessible, since otherwise it would not be possible to go against him. The power is not exercised only through coercion, but the citizen has to know whether it is subject to control and how it is exercised, so the scope of secrets must be reduced. Finally, cross-border actions can only deal with cleverness and experimentation, not only with the law but also through the engagement of the civil society.


Palabras clave


derechos humanos;derechos fundamentales;eficacia horizontal;eficacia extraterritorial;poder económico;poder de la información y la comunicación;garantías judiciales;sociedad civil;human rights;fundamental rights;horizontal effect

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DOI: https://doi.org/10.5944/trc.36.2015.16072

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