Muhammad y el monacato palestino

José María Blázquez Martínez, María Paz García Gelabert

Resumen


Los grandes genios religiosos son Jesús, Buda y Muhammad. Ni Jesús ni Muhammad quisieron crear una religión, sino corregir la primitiva revelación, que se había desviado. Muhammad ha creado una religiosidad que ha dado alimento espiritual durante muchos siglos a millones de fieles, y una mística fabulosa que ha durado más de 1.000 años. Tor Andrae señala influjos de la iglesia y del monacato sirio. D.J. Sahas indica influjo fuerte del monacato sirio en el Corán. Se comparan en este trabajo puntos fundamentales de la religiosidad del Corán con el del monacato palestino: infierno, Juicio Final, Demonología, Angeología, el Paraíso, Oración, Ayunos, Limosna, prohibición de alimento, Eucaristía, etc. Muhammad es un hereje cristiano para S. Juan Damasceno, que vivió muchos años en la corte de los Omeyas y desempeñó altos cargos. Muhammad admite que Cristo es el Mesías, un grandísimo profeta, la palabra de Dios y el enviado de Dios. Niega que sea Dios, ni la redención, ni la crucifixión, que es sólo aparente; acepta la resurrección y la subida a los cielos. No admite la Trinidad. Los grandes investigadores protestantes, Harnack, Schlatter, Wellhausen, en el siglo XX, afirman que era un ebionita, o sea, un judeo-cristiano heterodoxo, que vivían en Palestina y Siria, tesis que aceptó el gran teólogo católico H. Küng, partidario de un diálogo con el Islam. Muhammad llevó, al principio, una vida en la montaña, muy parecida a la de los monjes cristianos. En el arte musulmán hay pinturas que representan a Muhammad con monjes que él conocía de sus viajes a Siria. No se puede dudar de un fuerte influjo del monacato palestino y sirio en la religiosidad de Muhammad, como indica D.J. Sahas, excelente conocedor de S. Juan Damasceno. La religiosidad de Muhammad, del monacato palestino y de Jesús, tienen un fuerte carácter social, al igual que la de los grandes profetas de Israel. El presente estudio confirma la frase de Seyyed Husseyn Nasr, de que los primitivos musulmanes son monjes que no guardan el celibato.

The great religious geniuses are Jesus, Buddha and Muhammad. Neither Jesus nor Muhammad wanted to create a religion, but to correct the primitive revelation, which had gotten off course. Muhammad has created a religiousness that has given millions of faithful spiritual food throughout many centuries and a fabulous mysticism that has lasted for over thousand years. Tor Andrae points out influences of the Syrian church and Monasticism. D.J. Sahas points out a strong Syrian Monasticism influence in the Qur’an. This paper compares fundamental aspects of religiousness in the Qur’an with that of Palestinian Monasticsm: Hell, Last Judgement, Demonology, Angeology, Paradise, Prayer, fasting, Alms, Food prohibition, Eucharist, etc. Muhammad is a Christian heretic according to Saint John of Damascus, who lived many years in the Umayyad court, where he held important posts. Muhammad admits that Christ is the Messiah, a great Prophet, the Word of God and his envoy. He denies he is God, as well as redemption, and crucifixion, which is only apparent, but accepts resurrection and ascension. He does not admit Trinity. The great protestant investigators of the 20th century –Harnack, Schlatter, Wellhausen– maintain he was an Ebionite, in other words, a heterodox Jewish Christian, who lived in Palestine and Syria. A thesis accepted by the great Catholic Theologian H. Küng, a supporter of dialogue with Islam. Muhammad lived at the beginning a mountain life, very similar to that of Christian monks. There are paintings in Muslim art depicting Muhammad with monks, who he knew well from his journeys to Syria. A strong influence of Palestinian and Syrian Monasticism in Muhammad’s religiousness can not be put in question, as D.J. Sahas, an excellent connisseur of Saint John of Damascus and Muhammad, points out. The religiousness of Muhammad, of Palestinian Monasticism and of Jesus have strong social character, like that of the great prophets of Israel. This paper confirms the sentence of Seyyed Husseyn Nasr, that primitive Muslims were monks who did not keep up with celibacy.


Palabras clave


influjos monacato palestino; Corán; infierno; Juicio Final; demonología; angeología; el paraíso; oración; ayunos; limosna; prohibición de Alimentos; eucaristía; cristología; ebionitas; judeo cristiano; montaña; monjes; palestinian Monasticism influence; Qur’an; hell; Last Judgement; demonology; paradise; angeology; fasting; alms; food prohibition; eucharist; christology; ebionite; jewish Christian; mountain; monks;

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DOI: https://doi.org/10.5944/etfii.24.2011.1882

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